Por: El Dr. Mauricio Loredo
Venimos a la segunda parte de esta fascinante historia del descendiente de la línea de Saúl, Mefiboset a quien el Rey David le mandó a llamar del lugar sin Esperanza, donde estaba prácticamente vendido y sin heredad, más bien viviendo de las migajas de la mesa de otros.
Esta es la condición en la que estaba este pobre hombre Mefiboset a pesar que era de la línea de un rey como Saúl, siendo su nieto.
Hay una misericordia que viene sobre El, a pesar de su condición que Siba el Siervo había hecho notar, posiblemente para dar lastima solamente o para enfocar al rey que una persona de esa condición sería un desperdicio de su misericordia y por eso El ( Siba ) estaba allí .
Veamos lo que el Rey dice ahora que lo manda a llamar de la Casa de Maquir hijo de Amiel.
Ya vimos que Amiel era uno de los Espías que había explorado la tierra y sólo llevó malas noticias o malas nuevas.
Pues Mefiboset estaba en lugares donde solo había malas noticias, su mente estaba atrapada en el olvido, en el fracaso, pues es lo que el enemigo desea que vivas, en el fracaso y pensando siempre lo malo
Las malas noticias, déjeme decirle que le traerán miedos y descontento a su vida.
Pues El Señor le trae buenas noticias a Mefiboset,
Le dice lo siguiente: “—No temas, pues en memoria de tu padre Jonatán he decidido beneficiarte. Voy a devolverte todas las tierras que pertenecían a tu abuelo Saúl y de ahora en adelante te sentarás a mi mesa.”
2 Samuel 9:7 NVI
Está noticia es demasiado arrolladora para Mefiboset , es decir, nunca hubiera pensado recibir tanto tanto, pero era algo especial no por sus propios méritos, no, sino que era en honor al amor a Su Padre Jonatán hijo del Rey Saúl .
Ahora veamos la respuesta de este hombre beneficiado: “Mefiboset se postró y dijo: — ¿Y quién es este siervo suyo para que usted se fije en él? ¡Si no valgo más que un perro muerto!”
2 Samuel 9:8 NVI
Pero recordemos que David, no es de los que pone atención a lo malo que el otro pueda decir.
Más bien vean lo que le dice al Siervo Siba :
“Pero David llamó a Siba, el administrador de Saúl, y dijo: —Todo lo que pertenecía a tu amo Saúl y a su familia se lo entrego a su nieto Mefiboset. Te ordeno que cultives para él la tierra y guardes la cosecha para el sustento de su casa. Que te ayuden tus quince hijos y tus veinte criados. En cuanto al nieto de tu amo, siempre comerá en mi mesa.”
2 Samuel 9:9-10 NVI
Una orden que viene a dar por sentado las palabras dadas a Mefiboset .
El hijo volvería a tener lo suyo y su siervo ahora le serviría en lo que David le encomendó.
35 personas prácticamente al servicio de Mefiboset , mientras El comería en la mesa del Rey .
Un final feliz ¿no le parece?
Vea la respuesta de Siba : “—Tu servidor hará todo lo que mi señor el rey me ordene —respondió Siba. A partir de ese día Mefiboset se sentó a la mesa de David como uno más de los hijos del rey. Toda la familia de Siba estaba al servicio de Mefiboset, quien tenía un hijo pequeño llamado Micaías. Tullido de ambos pies, Mefiboset vivía en Jerusalén, pues siempre se sentaba a la mesa del rey.”
2 Samuel 9:11-13 NVI
Allí el siervo obedeció a la orden del Rey y ahora Mefiboset tenía su propia producción y comía en casa del Rey y viviendo en Jerusalén por siempre.
El hijo Mefiboset y el Siervo Siba. David dejó a cada uno en su misión y en sus funciones.
No importa su condición física, lo importante es ahora que es hijo o hija porque ha recibido el llamado del Rey Jesús a su vida y dejarse llamar hijo o hija.
Recuerde, comerá en la mesa del Rey cada día y sus bienes estarán cuidados por las personas que le colaboren, que Dios mismo le asigne para ello y así pueda engrandecer el Reino del Señor.
Cuide su corazón porque de él mana la vida.
Mauricio Loredo




